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Cultura Perito en Lunas Argentinas



Entre las muchas deudas históricas contraídas moralmente por los españoles con Hispanoamérica, en especial con México y Argentina, está la de la acogida de los grandes escritores, pensadores y artistas del exilio y, aun más, la de muchos que no pudieron cruzar el charco físicamente pero cuya obra fue tratada, editada y estudiada con mimo por los hermanos de la otra orilla. Caso excepcional es el de Federico García Lorca cuya consagración como figura principal de las letras hispánicas vino de la mano de su viaje a Argentina con Pablo Neruda, en 1933, para dar una serie de conferencias, además de gestionar el montaje de algunas de sus piezas teatrales que finalmente llevaría a cabo la actriz Lola Membribes. Argentina y su público, además de los medios convocados y el megáfono del Pen Club Internacional harían de Federico y Neruda, símbolos internacionales del cosmopolitismo y de la cultura en Castellano. A Miguel Hernández le hubiera gustado seguir los pasos de su admirado Lorca y viajar a Buenos Aires para estar presente en el estreno de su obra «Los hijos de la Piedra», probando suerte como él en aquellas latitudes, para volver a escuchar a la argentina Berta Singerman, la protagonista del primer recital de poesía al que asiste siendo aún más pastor que poeta, pero al oriolano no le alcanzó el tiempo ni la suerte y murió tuberculoso vomitando versos de sangre en una cárcel a la que fue condenado por el delito de ser libre cuando serlo estaba prohibido. Cuando faltan menos de dos años para la celebración del centenario de Miguel Hernández, Argentina y sus escritores han querido adelantarse a la gran conmemoración «Hernandiana» para rendir honores a este escritor universal a través de la voz del poeta Alejandro Guillermo Roemmers, miembro de Honor de la Universidad de los Andes y presidente Honorario de la Asociación Americana de Poesía, con un recital y un coloquio en el que también intervinieron Roberto Alifano, que fuera secretario de Jorge Luis Borges y amigo de Neruda, además de escritor y periodista, y Antonio Requeni, condecorado por Italia con la Orden de Cavalliere Ufficiale. La Fundación Cultural Miguel Hernández, en la figura de Juán José Sánchez Balaguer, su director, y la Asociación Universitaria Oriol, en la figura de Ángel Castejón, su presidente, ofrecieron en el Campus de Las Salesas el coloquio «Miguel Hernández en Latinoamérica», moderado por Aitor Larrambide, encargado en la fundación del estudio de la obra hernandiana.

Roemmers anunció que Buenos Aires se sumará con un homenaje a la conmemoración del año hernandiano en 2010, asegurando que «es un poeta muy apreciado y conocido en círculos literarios y popular entre el gran público por las canciones de Serrat». El acto ha sido una de las primeras actividades celebradas en Orihuela, previas al centenario de su nacimiento. Roemmers destacó cómo la «lucha interior de Miguel Hernández es la de un poeta que rechaza la violencia, pero que al mismo tiempo luchó a favor de la República por sus ideales y las libertades». Mientras en España no se podía hablar de Miguel Hernández y su obra, en Argentina, por el fervor de escritores como Neruda o Rafael Alberti, se editaban sus obras como se hizo en la Espasa-Calpe Argentina en el 49 con «El rayo que no cesa», o en la mítica editorial Lautaro, en el 58 con «Cancionero y Romancero de Ausencias», o la «Antología» y las «Obras Completas» editadas por Losada en el 60. «¿Por qué hallaste, Miguel, el lado oscuro/el absurdo fragor, la estrella hiriente?», interroga Roemmers en sus versos en el homenaje dedicado a Miguel Hernández, el poeta republicano, víctima de la guerra civil española. «De pena fue elevada tu montaña, hortelano valiente de la España, ruiseñor de su tropa fraticida», agrega el escritor argentino sobre el poeta español, horticultor amoroso de Orihuela, referente de la poesía castellana, perito en lunas de Argentina por sus versos, más allá de su propia muerte, canto a la vida allende cualquier latitud del espacio o el tiempo. Una vez más Argentina nos lleva ventaja en el homenaje y reconocimiento de los nuestros. Bendita Argentina y sus escritores.