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Borges en Alejandría: mágica amalgama

Hace 20 años exactamente murió Jorge Luis Borges. Y muchos coinciden en que el lugar perfecto para homenajear al escritor, pero sobre todo al lector que fue Borges, es la ciudad más asociada con una biblioteca, Alejandría.

El subdirector de la Biblioteca Alexandrina, Taher Khalifa, abrió el vigésimo aniversario luctuoso de Jorge Luis Borges afirmando que la literatura es un lenguaje universal y sirve para acercar a las civilizaciones.

En ese sentido, Borges ofrece un ejemplo de "dimensión colosal", dijo el egipcio.

Para dar inicio a la conmemoración, y no sin antes agradecer al embajador de Argentina en Egipto, cedió la palabra al primero de los panelistas, el poeta argentino Alejandro Roemmers.

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La felicidad del lenguaje

"La literatura comienza por la poesía", decía Borges. Y el filósofo Martin Heidegger estaba de acuerdo con esa apreciación, señaló el poeta argentino. "Lo demás son historias más o menos bien contadas".

Además, el poema es "la felicidad del lenguaje", según Wallace Stevens, a quien Borges gustaba citar. No es de extrañar que la poesía iniciara a Borges en su interés por las letras.

De hecho, en una anécdota de su niñez reconoce que los versos de Almafuerte, modifican su percepción del lenguaje, pasando de "un simple mecanismo cotidiano de signos" a "una música, una pasión y un sueño".

"Borges es un artesano de la palabra que escribe por convicción y no por necesidad", aseveró Roemmers en su ponencia. La poesía se relaciona con la intuición, y por eso es casi una experiencia física que sentimos casi con todo el cuerpo, inexplicable aunque no incomprensible.

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Borges bibliotecario de Alejandría

Roberto Alifano también poeta, continuó con el homenaje. Tuvo la "fortuna" de ser secretario de Borges durante una década, explicó.

"Era un ser humano extraordinario, de una gran generosidad, de una bondad entrañable y de un gran sentido del humor. Le encantaba reír, divertirse y caminar en las calles de Buenos Aires", manifestó Alifano.

Y agregó que el humor de Borges se parecía mucho al humor inglés; el humor del doctor Johnson, de Bernard Shaw, de Oscar Wilde. "Un humor que tenía que ver con el sarcasmo y con la ironía."

Mencionó que Jorge Abelardo Ramos, escritor, político y ex embajador argentino, en un artículo se imaginaba a Borges en la biblioteca de Alejandría. Y es que precisamente Borges escribió un poema intitulado "Alejandría 641 A.D."

Alifano describió la tarde como milagrosa. "Chesterton, tan comentado por Borges, decía que los milagros ocurren permanentemente, y que lo que ocurres es que nosotros no estamos atentos. A Borges le habría encantado seguramente estar aquí con nosotros y de alguna manera, lo está, con su recuerdo, con su magia".

El poeta argentino terminó leyendo un soneto de Borges sobre el tiempo, que finaliza con una petición asombrosa para un agnóstico: "Dame Señor, coraje y alegría para escalar la cumbre de este día".

Ecos de otros tiempos

"Que otros se jacten de los libros que han escrito, yo me enorgullezco de los que he leído". Otra cita de Borges, esta vez en boca del último expositor, Alejandro Vaccaro, presidente de la Asociación Borgesiana de Buenos Aires.

Insistió en el milagro de la amalgama lograda entre el paradigma de las bibliotecas y el paradigma de los lectores de la humanidad, o sea, Borges en Alejandría.

"El gran legado que nos deja Borges es que para ser un buen escritor, hay que ser un buen lector". Como el resto de los ponentes, Vaccaro culminó con un poema de Borges. Alejandría 641 A.D.

"Aquí la gran memoria de los siglos, que fueron las espadas y los héroes, los lacónicos símbolos del álgebra, el saber que sondea los planetas que rigen el destino, las virtudes de hierbas y mártires talismánicos, el verso en el que perdura la caricia engendraron los infinitos libros..."

Como por alquimia, los versos de Borges cobran vida en las paredes de la Bibliotheca Alexandrina. Abir Abdelhafez, profesora en la Universidad del Cairo es una entusiasta del gran autor argentino.

"Yo juro que el señor Borges, como me gusta llamarlo, conocía el árabe, por su manera de utilizar las transcripciones en el Aleph. Por ejemplo, para él, Averroes es Ibn Rushd".

"Además el ritmo de la narración y poesía borgesianas, así como los temas filosóficos, tienen mucho que ver con la espiritualidad auténtica de los árabes y musulmanes", aseveró Abir a la BBC.

La colección

Después de los aplausos por tan elocuentes intervenciones, el embajador argentino Osvaldo Pascual cortó el listón para inaugurar la muestra traída desde Buenos Aires. Consiste principalmente en una colección de manuscritos, tanto del autor como de su entorno.

"Se trata de mostrar la forma en que él va construyendo su literatura, cómo la va modificando a lo largo de los años. Esto además rodeado de un montón de imágenes, más de 100 fotografías, caricaturas, y la biblioteca virtual donde se pueden apreciar los 400 títulos más importantes de su obra", explicó Alejandro Vaccaro a BBC Mundo.

Todo esto es parte de la colección de la Asociación Borgesiana de Buenos Aires, que cuenta con 16 mil piezas. Inaugurada en Argentina en marzo, éste es su primer destino en el extranjero.

Al salir del imponente recinto, mientras me apresuro por alcanzar el tren de regreso a El Cairo, me quedo con una extraña sensación de cosquilleo. Recuerdo entonces algo que dijo el poeta Alejandro Roemmers.

Borges tenía la maestría de lo inacabado. "Lo que le ha valido el reconocimiento universal no es lo que ha dicho, sino precisamente lo que no ha dicho. Nadie jamás podrá usurpar sus enigmas".