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Alejandría, destino del mayor homenaje internacional a Borges

Se presentó una muestra-homenaje en el nuevo edificio de la histórica biblioteca. Manuscritos, fotos y rarezas del argentino en el templo mayor de la literatura universal.

Cuando Jorge Luis Borges escribió el irónico sino que le habia dado a la vez "los libros y la noche" no presintió ciertos actos contra natura que a veces celebran los dominios de los hombres: en una biblioteca renacida 16 siglos después de su destrucción se realizó ayer un homenaje a Borges, y este homenaje tuvo como centro su condición de lector.

A 200 kilómetros de El Cairo, en Egipto, en una sala de conferencias de la nueva Biblioteca de Alejandría, se inauguró la muestra "Borges, imágenes y manuscritos", organizada por la Asociación Borgesiana que preside Alejandro Vaccaro, infatigable buscador de documentación borgeana. La muestra se organiza sobre la base de unos ochenta manuscritos, la mayor parte de ellos, papeles que escribió Borges; el resto, amigos como Macedonio Fernández y Adolfo Bioy Casares, Manuel Mujica Láinez y Victoria Ocampo, su madre, Leonor Acevedo; su hermana Norah.

Alejandría fue fundada por Alejandro el Magno, y su biblioteca y su faro fueron grandes maravaillas de la Antigüedad. Casi todo el saber de aquel mundo fue reunido en dos o tres siglos. La biblioteca tuvo unos 700.000 manuscritos. Para ella escribieron Euclides y Arquímedes. Las obras originales de los clásicos griegos estuvieron en su acervo. Todo términó con el incendio del templo del dios Serapis, en 391 DC. Allí estaban la mayor parte de los volúmenes retirados de la Biblioteca Madre, en el puerto. La quema fue instigada por el obispo de Alejandría, para destruir el paganismo, encarnado por el dios greco-egipcio (la fusión de Zeus con Apis) y por libros cuyo contenido acaso también fuera temible.

La increíble presencia de Borges en este mundo hoy arábigo y musulmán la testimonió la presencia en la biblioteca nueva, abierta en 2002, tras una inversión de 240 millones de dólares, de muchos profesores de literatura hispanoamercana para quienes Borges es un paradigma.

El acto lo abrió el embajador y subdirector de la Biblioteca de Alejandria, Taher Khalifa, y participaron de él Roberto Alifano y Alejandro Roemmers, integrantes de la Sociedad Borgesiana; el presidente de ésta, Vaccaro, y el embajador argentino en Egipto, Osvaldo Pascual. Roemmers dijo que Borges fue el primer hombre que decidió habitar un mundo virtual, de ideas, de fantasías, de lecturas y de charlas, de bibliotecas... "Colocó el valor de la literatura por encima de la vida", dijo Roemmers. Habló luego de la sustancia emocional de sus poemas, en contradicción aparente con la virtualidad, y dijo: "Borges ha curvado la realidad, provocando una tensión que se verá con el tiempo."

Roberto Alifano, que se autocalificó de "amanuense y secretario" de Borges por más de diez años, contó algunas anécdotas de la intimidad y el humor de Borges y aplicó al encuentro de Borges con la nueva Biblioteca el concepto de milagro y de extraña ironía del tiempo. A su tiempo, Vaccaro sintetizó: "Este es el encuentro entre el paradigma de todas las bibliotecas y el del gran lector en toda la historia de la humanidad que fue Borges." Recordó Vaccaro que Borges fue bibliotecario la mitad de su vida y cerró la parábola con el poema de Borges dedicado a la Biblioteca de Alejandría, aquel donde se dice que un solo libro que se salva de la hoguera vuelve a engendrar los otros en su labor infinita.

La biblioteca alejandrina de hoy, realización moderna, es de forma cilíndrica, y su frente da al Mediterráneo. Es como un cilindro enterrado, en verdad, y cortado oblicuamente, de manera que el techo simula el sol saliendo o la luna hundiéndose en el agua. Tiene salas de lectura en seis niveles iluminados por ventanas como ojos (sus pestañas gradúan el paso de la luz) y la última tecnología, además de museos anexos, un planetario fabuloso, ocho centros académicos y medio millón de libros en una ciudad que fue cosmopolita y refinada y es hoy parte de un mundo árabe que busca su destino en el pasado sincrético y el presente de ingresos medios de 40 dólares mensuales.

Aspira a tener 8 millones. Si entre su inauguración en 2002 y hoy llegó a medio, se puede calcular rápidamente cuánto tardará en cumplir su objetivo y competir con al menos tres grandes bibliotecas del mundo (la del Congreso de Estados Unidos, la Británica y la Nacional de Francia) por llegar a conquistar el infinito. Tal la idea borgeana del conocimiento: el inagotable rostro de dios en forma de libros.